14/4/11

Carpe Diem

Que la vida es muy corta y el mapa muy grande

26/3/11

Granada, 9

Sería capaz de cambiar el calendario lunar para verte aqui en Granada un día mas, podría llegar a escalar esta montaña polar y a tu lado aterrizar, del veleta sacromonte sin mirar podría viajar a Graná con mi nave espacial y el Paseo de los tristes alegrar si te pones a bailar, las estrellas nos alambran al pasar.
Siendo tan pequeño el universo como pudiste caber alli, siendo tan eterno este momento como me voy a querer morir... para quedarme sin ti.
Y bailar con la muerte no es buen plan, yo prefiero que me mates tu a bailar...

Supersubmarina - LN Granada

Alhambra de Granada, mayo de 2007

14/3/11

Oleadas

De repente un día, todo comenzó de nuevo. Estalló la tormenta y volvió a naufragar entre golpes e insultos. Aguantó los azotes de su mano airada, mezclando sus lágrimas de salitre con el agua que la rodeaba, flotando. Le perdonó pensando que no se puede cambiar la naturaleza, y en ese momento se hundió entre las burbujas que abrasaban su piel.

Sabía que nada cambiaba, que todo comenzaba de nuevo pasado un tiempo. Las olas arrastraban lo que se interponía en su camino, retrocedían y volvían otra vez. Y él la arrasaba con su aliento a sal, con sus golpes de mar, en un abrazo hacía las profundidades. Abajo no se veía nada y no podía respirar. Cuando ya no le quedaban fuerzas, salía a la superficie dando bocanadas a la realidad, sobreviviendo.

Ola tras ola, viéndolas venir desde la orilla. Una onda pequeña, apenas unas cosquillas en los pies; otra un poco más grande, le sube el vestido y le moja las piernas; otra más brusca, se desequilibra y gira sobre la arena; una fuerte sacudida la arrastra hacia dentro, allí está él, la asfixia y la vuelve a sacar a la superficie. Una sonrisa le da calma y vuelve a sumergirse.

Un día se queda tumbada donde rompen las olas, clavadas las uñas en la masa arenosa. Sacudidas que van enterrándola, los finos granos la ciegan, se hunde. No respira, ya no hay nada, la playa está desierta.

Ola tras ola...

12/2/11

Viaje a Verona y Venecia

El argentino del hostel, la cena en "Al Bracere", el paseo nocturno por Verona, la Piazza delle Erbe, las tumbas bonitas, subir a la Torre dei Lamberti y el sobresalto al tocar las campanas, el Puente de Piedra y nuestros nombres, los olivos del Castello, el Break (sí, el Break también) y robar una ficha, los escaparates llenos de corazones de San Valentín, la Casa de Julieta y la mano que agarra la teta, las veces que nos perdemos con el móvil, los paseos hasta la estación, las pizzas de "La Bella Napoli", el hombre simpático del puestecito de bollos que queria aprender español, las copas de vino bianco, la revisora que nos pasó por alto no haber "fichado", llegar a una Venecia envuelta en la nada, los canales brumosos, las calles laberínticas y perdernos otra vez por barrios desconocidos, el Campanille escondido, las góndolas en los muelles y las sirenas de los barcos, en el embarcadero mis "palos" verdes y azules de la otra vez, las japonesas que compran en Chanel, el gondolero guapo..., los niños que salen de un cole a orillas de un canal, en busca de la iglesia de Indiana Jones, las máscaras de carnaval, las luces de las farolas entre la niebla, el paseo al lado del río, la última pizza, una primavera adelantada en la Piazza Bra escuchando viejas canciones de amor italianas...











¿En qué estrella estará mi dulce corazón?

¿En qué estrella estará mi dulce corazón?